Una guitarra clásica de concierto se construye con estándares de alta calidad y materiales premium para ofrecer el mejor tono, volumen y resonancia. Están diseñadas para proyectar el sonido en grandes salas, y suelen ser la elección de guitarristas profesionales que buscan la máxima expresión musical.
El mantenimiento incluye almacenar la guitarra a una temperatura y humedad adecuadas, usar un humidificador si es necesario, cambiar las cuerdas regularmente, y realizar revisiones periódicas con un luthier para ajustes y reparaciones.
Aunque un principiante puede empezar con cualquier guitarra, una de concierto puede ser una inversión considerable. Generalmente, se recomienda que los principiantes empiecen con un modelo de estudio y avancen a una de concierto a medida que su técnica mejore.
Además del mantenimiento regular, es vital tocar y revisar la guitarra frecuentemente para asegurarse de que está en óptimas condiciones. Se recomienda también hacer un chequeo profesional antes de un concierto importante para asegurarse de que todo esté funcionando correctamente.
Con el cuidado adecuado, una guitarra clásica de concierto puede durar varias décadas, e incluso mejorar su sonido con el tiempo. La vida útil depende de la calidad de la construcción y de cómo se mantiene y se cuida el instrumento.
Para un intérprete avanzado, es importante buscar una guitarra con una excelente proyección, una respuesta dinámica equilibrada y un tono que madure con el tiempo. Las maderas macizas de alta calidad y una construcción artesanal son esenciales para la durabilidad y la calidad del sonido.
No es necesario si la acústica de la sala de conciertos es buena, pero algunos guitarristas optan por micrófonos o sistemas de amplificación para salas más grandes o para mezclar el sonido con otros instrumentos electrónicos.